A nivel emocional, la lujuria se traduce en una lucha en solitario por conseguir el propio placer, sin tener en cuenta a nadie y sin esperar nada de nadie. La renuncia al amor lleva implícita una dificultad de recibirlo, de creer en las buenas intenciones de nadie, una desconfianza en la bondad que deriva de la proyección en el otro de la propia actitud. En combinación con esto, la persona elegida como objeto de amor, sea la pareja o los amigos " compinches " escapa a ese prejuicio emocional y con ella se establecen relaciones de mucho apasionamiento y entrega, muy posesivas al mismo tiempo.... El tipo 8 presenta una gran dificultad para ver su debilidad, su necesidad de ternura porque esto le llevaría a sentirse vulnerable, a conectar con el dolor de la carencia, y esto es lo más evitado, puesto que rompería su imagen dominante y daría al otro el poder de hacerle daño; el miedo al dolor se mantiene fuera de la conciencia a través de una actitud de exponerse al riesgo. Subtipo sexual: la lujuria se manifiesta en una total posesión de la pareja a la que se le exige una entrega incuestionable y absoluta. (....) No hay vergüenza por el deseo, que va por lo que quiere, guiado por la fuerza animal del instinto, con un matiz avasallador. La posesión comporta el placer del propio poder, implica dominio, sometimiento del otro. El temor a ser dominado lleva a una postura dominante, desde la que el amor se confunde con la posesión. El deseo es el de encontrar a alguien tan valioso como para que merezca formar parte de mi y confirme mi valía, alguien a quien incorporar, alguien con quien fusionarse sin perder mi identidad. La posesión confirmaría esta fusión y permitiría satisfacer mi necesidad de entrega. Eneagrama, C. Durán y A. Catalan.
domingo, 16 de noviembre de 2014
ENEATIPO 8
A nivel emocional, la lujuria se traduce en una lucha en solitario por conseguir el propio placer, sin tener en cuenta a nadie y sin esperar nada de nadie. La renuncia al amor lleva implícita una dificultad de recibirlo, de creer en las buenas intenciones de nadie, una desconfianza en la bondad que deriva de la proyección en el otro de la propia actitud. En combinación con esto, la persona elegida como objeto de amor, sea la pareja o los amigos " compinches " escapa a ese prejuicio emocional y con ella se establecen relaciones de mucho apasionamiento y entrega, muy posesivas al mismo tiempo.... El tipo 8 presenta una gran dificultad para ver su debilidad, su necesidad de ternura porque esto le llevaría a sentirse vulnerable, a conectar con el dolor de la carencia, y esto es lo más evitado, puesto que rompería su imagen dominante y daría al otro el poder de hacerle daño; el miedo al dolor se mantiene fuera de la conciencia a través de una actitud de exponerse al riesgo. Subtipo sexual: la lujuria se manifiesta en una total posesión de la pareja a la que se le exige una entrega incuestionable y absoluta. (....) No hay vergüenza por el deseo, que va por lo que quiere, guiado por la fuerza animal del instinto, con un matiz avasallador. La posesión comporta el placer del propio poder, implica dominio, sometimiento del otro. El temor a ser dominado lleva a una postura dominante, desde la que el amor se confunde con la posesión. El deseo es el de encontrar a alguien tan valioso como para que merezca formar parte de mi y confirme mi valía, alguien a quien incorporar, alguien con quien fusionarse sin perder mi identidad. La posesión confirmaría esta fusión y permitiría satisfacer mi necesidad de entrega. Eneagrama, C. Durán y A. Catalan.
domingo, 9 de noviembre de 2014
ENEATIPO 9
Se trata de una persona escéptica, no es que no encuentre una pareja a su altura, es que no ha encontrado su alma gemela, en la que poder confiar, una persona con la que pueda fusionarse. Es en esta entrega amorosa tan idealizada donde el E IX espera ver satisfechos todos sus deseos. Alguien a quien entregarse en cuerpo y alma. Sin embargo, una baja autoestima hace difícil sentirse merecedor de la persona ideal, debido a lo cual se puede llegar a encontrar en un conflicto curioso: por un lado una necesidad de realizar grandes esfuerzos para sentirse suficientemente valioso y atractivo y por otra una lucha contra la pereza que normalmente le embarga y le aboca a la pasividad. De este modo puede pasar mucho tiempo hasta que este individuo forme una pareja estable, pero si un día la encuentra vivirá exclusivamente para ella y aunque la relación se acabe es posible que él nunca la olvide...
E IX. El pacificador, busca la paz interior, pero no una paz espiritual sino una ausencia de conflictos, para ello simplifica su vida y su psique, cambia su mundo interior por el mundo de los demás. Evita atender sus necesidades dando prioridad a las de los demás, quiere que todos a su alrededor se sientan bien y así él se siente bien. Lo que se dice una buena persona...eso parece...pero también tiene un lado oscuro, una agresividad pasiva; indulgencia, parsimonia, impuntualidad, puede acabar con tus nervios con tanta tranquilidad!!!
Eneatipo IX: la pereza, la acidia, la inercia psicoespiritual y la actitud sobreadaptada Hacia afuera muestran una discreción armoniosa, una calma agradable, un paralelismo simpático que no quiere provocar ni influir ni impresionar ni transformar al otro.[...] Aunque siempre hay una disposición al acompañamiento tranquilo y armonioso, no se muestra frente a los extraños ninguna amabilidad, ninguna cálida acogida, sino una actitud que parece indiferente.[...] Frente a algo que sea arrebatador, entusiasta, este tipo observa al principio una benévola aunque crítica neutraliadad.[...] Pero una emoción impetuosa puede ser acremente derribada con una frialdad asesina".
domingo, 2 de noviembre de 2014
Se puede
¡ SE PUEDE !
Si me ves cansado… fuera del sendero,
ya casi sin fuerzas para hacer camino;
si me ves sintiendo que la vida es dura,
porque ya no puedo, porque ya no sigo.
Ven a recordarme cómo es un comienzo,
ven a desafiarme con tu desafío.
Muéveme el alma,
vuélveme el impulso
llévame a mí mismo.
Yo sabré encender mi lámpara
en el tiempo oscuro, entre el viento frío,
volveré a ser fuego desde brasas quietas,
que alumbre y reviva mi andar peregrino.
Vuelve a susurrarme aquella consigna
desde el primer paso para un principio.
Muéstrame la garra que se necesita para levantarse desde lo caído.
Si me ves cansado, fuera del sendero,
sin ver más espacios que el de los abismos,
trae a mi memoria que también hay puentes,
que también hay alas, que aún no hemos visto.
Que vamos armados de fe y de bravura,
que seremos siempre lo que hemos creído.
Que somos guerreros de la vida plena,
que todo nos guía hacia nuestro sitio,
que en un primer paso, y en un nuevo empeño,
nos lleva a la forma de no ser vencidos.
Que el árbol se dobla,
se agita, estremece, deshoja y retoña,
pero queda erguido.
Que el único trecho que queda adelante,
es aquel que cubre nuestro pie extendido.
Si me ves cansado, fuera del sendero,
solitario y triste, quebrado y herido,
siéntate a mi lado, tómame las manos,
entra por mis ojos hasta mi escondrijo…
y dime… ¡se puede! e insiste, ¡se puede!
hasta que yo entienda que puedo lo mismo.
Que tu voz despierte, desde tu certeza,
al que de cansancio se quedó dormido.
Y tal vez, si quieres, préstame tus brazos,
para incorporarme, nuevo y decidido.
Que la unión es triunfo
cuando hombro con hombro vamos,
con el mismo brío.
Si me ves cansado, fuera del sendero,
lleva mi mirada hacia tu camino.
Hazme ver las huellas, que allá están marcadas,
un paso tras otro por dónde has venido.
Y vendrá contigo una madrugada,
la voz insistente para un nuevo inicio,
que abrirá otro rumbo porque…
¡Sí, he creído!... que siempre se puede…
se puede…
lunes, 6 de enero de 2014
El sentido de la vida
Según Viktor Frankl
“El sentido de la vida ha de buscarse en el mundo y no dentro del ser humano o de su propio psique, como si tratara de un sistema cerrado.... La auténtica meta de la existencia humana no se cifra en la denominada autorrealización... Ser hombre implica dirigirse hacia algo o alguien distinto de uno mismo, bien sea realizar un valor, alcanzar un sentido o encontrar a otro ser humano. Cuanto más se olvida uno de sí mismo -al entregarse a una causa o a una persona amada- más humano se vuelve y más perfecciona sus capacidades. En efecto, cuanto más se afana el hombre por conseguir la autorrealización más se escapa de las manos, pues la verdadera autorrealización sólo es el efecto profundo del cumplimiento acabado del sentido de la vida. En otras palabras, la autorrealización no se logra a la manera de un fin, sino más bien como el fruto legítimo de la propia trascendencia.” (El hombre en busca del sentido, Herder p133).
Cuando velamos para el bien ajeno, el sentido de la vida cobra una relevancia más elevada: la autotrascendencia (lo de ir más allá de uno mismo) es para Frankl la esencia de nuestra humanidad...
lunes, 4 de febrero de 2013
domingo, 25 de noviembre de 2012
domingo, 18 de noviembre de 2012
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